Deconstrumática. Revista online de arquitectura, ingeniería y construcción

Santiago Montero Homs

del Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña

A grandes rasgos podemos dividir la construcción y rehabilitación en tercios: Vivienda, Edificación y Obra Civil. La crisis afecta poco a la obra civil, bastante a la edificación y mucho a la vivienda.

Los Ingenieros Industriales participamos en Edificación (especialmente Industrial) y de forma horizontal en los proyectos de instalaciones y  estructuras de todos los edificios.

Los edificios de Vivienda tienen un cálculo de estructura e instalación ligero. Ello hace algo más llevadera la crisis. Aún así se hace muy difícil sobrevivir para una buena parte de la profesión y la previsión para 2009 es a peor.

Pero las crisis sirven para afrontar los problemas estructurales. Y uno fundamental es mejorar la calidad de los proyectos. Se dice que un euro gastado de más en el proyecto ahorra cien durante la ejecución. Sin embargo, la perversión producida por las licitaciones mediante subasta sigue siendo práctica habitual. Ello produce muchos daños. Dificulta los comparativos de presupuestos y su licitación. Obliga a redefinir los proyectos, con la aparición del “proyecto ejecutivo” que es una particularidad española. Produce discusiones y paralizaciones durante la ejecución de las obras. Dificulta su planificación y aumenta la inseguridad de las mismas. Produce sobrecostes de reformados. Exige mayores dotaciones de mantenimiento. Y sobre todo, producimos edificios de poca calidad funcional.

Pero además, infrautiliza los servicios de nuestros despachos profesionales y reduce nuestra dimensión con pérdida de competitividad internacional. Esto nos afecta permanentemente como profesionales.

Hay que aprovechar el momento de la recesión para cambiar los hábitos de la construcción. A favor juega el ejemplo de los países de nuestro entorno y la creciente convicción de lo antedicho entre todos los profesionales de la construcción.