Deconstrumática. Revista online de arquitectura, ingeniería y construcción

Mater in progress. El huevo y la gallina

Ram��n Úbeda

Periodista y diseñador. Codirector de Mater

Una buena idea no sirve para nada si no puede materializarse. Este libro mismo es un ejemplo. De no existir físicamente, materializado en tinta y pasta de celulosa, la idea de crear un centro de materiales al servicio de los profesionales del diseño y, también, de la arquitectura seguiría todavía siendo etérea. No se comprende que a estas alturas en nuestro país un diseñador no sepa a dónde acudir a buscar nueva materia prima para sus diseños. Valga como comparación que, si los cocineros no dispusieran de mercados bien surtidos, la gastronomía española estaría anclada en el pasado. No se puede esferificar una aceituna de Kalamata si no se conoce la técnica de la «sferificación» ni la existencia de esa variedad de aceituna griega. No es un ejemplo exagerado, como tampoco lo es decir que en este país se ha practicado durante largo tiempo el diseño de ferretería, que tiene mucho de ingenio, pero que ya no puede dar más de sí.

De poco sirve el ingenio si no conocemos las herramientas para desarrollarlo. Los más inquietos se han buscado la vida como han podido. Casi siempre mirando hacia fuera, donde existen desde hace años iniciativas que son vitaminas para la imaginación, como Material ConneXion y Mat��riO (que ya forma parte de la incipiente «materialoteca» del FAD), y también publicaciones tan interesantes como Material World, de Frame, y donde se han promovido exposiciones de gran éxito, como «Mutant Materials in Contemporary Design», organizada por el MoMA de Nueva York en 1995: hace más de una década. Si queremos presumir de ser el país europeo de la creatividad, que rima con competitividad (cuando lo sepan en la China no tendremos ya nada que hacer), no podemos tener por más tiempo esta asignatura pendiente. Tengámoslo claro: en el diseño, como en la arquitectura o la cocina, no existe la duda de si fue antes el huevo o la gallina. Las ideas son inmateriales pero nacen siempre asociadas a un material. Dicho de otra forma, los nuevos materiales y el desarrollo tecnol��gico suelen ser siempre el motor de las nuevas ideas. En ellos y en la madre ciencia está la base del progreso en todos los ámbitos de nuestra vida. La silla se viene reinventando desde la época del Renacimiento, a medida que sucesivamente se inventan los polímeros, la fibra de carbono o el aluminio inyectado. La nueva cocina se redefine hoy desde un laboratorio, la arquitectura se ha desbocado desde que es digital y tiene a su alcance un sinfín de materias y de soluciones tecnológicas para su construcción, los fármacos son ahora inteligentes gracias a las nanopartículas, y hasta los metales pueden tener memoria de forma (Uri Geller lo supo antes que nosotros y se forró doblando cucharas). El futuro ya est�� aquí y les ofrece, tanto a los creadores que tienen las ideas como a los industriales que deben producirlas, un conocimiento impagable para que puedan seguir construyendo un mundo mejor. Hay que subirse al tren de la innovación, pero no solo por una cuestión romántica.

Los materiales, las tecnologías nuevas y, en general, cualquier asunto que genere evolución es siempre, no nos engañemos, un buen negocio. El acero sustituyó al hierro igual que antiguamente el bronce pudo con el cobre; los cedés y deuvedés tienen las horas contadas, pero antes pudieron con las cintas de casete y de vídeo; los tabiques eran de ladrillo antes de que reinase el Pladur… ��������Eran mejores antes los tabiques? Seguro. Pero la economía manda. Y si no fuera así no evolucionaríamos ni llegaríamos nunca a Marte. Sucederá lo mismo con la ecología. Hoy lo verde ya no es cosa de hippies ni del márquetin oportunista, sino una verdadera oportunidad de negocio.

El business del medioambiente está a la vuelta de la esquina y será eso, más que nuestras verdes y buenas intenciones, lo que nos salve el planeta. Habrá premio para quien proponga nuevas formas de producir y usar la energía y tambi��n para el que proyecte o fabrique bajo parámetros -reales- de sostenibilidad. Sea un envase, un zapato o el rótulo de un hospital.

La exposición que se refleja en este libro es un muestrario sorprendente de la innovación en nuestro país, vista a través de los materiales, y tiene un apartado específico dedicado a los que se consideran ecológicos, aunque su espíritu, por fortuna, está cada vez más presente en todos los campos. La muestra se ha ordenado según los diferentes sectores económicos -ellos son también el motor del progreso- y tiene una ausencia deliberada, la del sector bélico, al que hemos renunciado expresamente a pesar de que su industria está en el origen de muchos de los avances civiles. Armas aparte, esta es una exposición para todos los p��blicos y en ella cabe también el ARTE, con may��sculas, porque existe también una relación íntima y directa entre el material y las ideas que expresan artistas como Antoni Tàpies, Miquel Barceló o Jaume Plensa con sus obras. Habrá más cosas y todo se andará, porque Mater es un proyecto in progress que apenas acaba de comenzar.